LAS ENSEÑANZAS DEL BUDA
LAS ENSEÑANZAS DEL BUDA
- El Origen Dependiente
- Las Cuatro Nobles Verdades
- Desarrollo de la Enseñanza
- Compilación de las Sutras
- La Tradición Mahayana y el Camino de la Tierra Pura
- Los Siete Maestros
- El Príncipe Shotoku y el Buda-dharma en el Japón
El Origen Dependiente
Nunca llegaremos a conocer el proceso exacto que siguió el Buda Sakyamuni para experimentar el Despertar debajo del árbol Bodhi. Sin embargo, no hay duda de que la llave para entender su enseñanza y llegar a la verdad la constituye «el dharma del origen dependiente» al que a veces también se denomina como el de «la causalidad dependiente».
Esto significa que todas las cosas están relacionadas por «causas,», «condiciones» y «resultados.» Por decirlo de otro modo, todas las cosas en este nuestro mundo son interdependientes y están interconectadas, dentro de una trama de sucesos concatenados en forma increíblemente detallada. La relación de causa, condición y resultado no es simplemente lineal, como frecuentemente queremos imaginárnosla.
El «dharma del origen dependiente» es una verdad irrefutable. Como dijo el mismo Buda Sakyamuni, «El dharma del origen dependiente es verdadero, y seguiría siéndolo, incluso si yo nunca hubiera aparecido en este mundo.»
Por consiguiente, el Buda-dharma no concede milagros. Tenemos que usar la razón para resolver nuestros problemas y reconocer las causas condiciones que hicieron que esos problemas llegaran a presentarse.
«Esto existe porque aquello existe y aquello surge porque esto surge… Esto no existe porque aquello no existe y aquello es destruido porque esto es destruido.»
Enseñando repetidamente de esta manera, el Buda Sakyamuni rastreó la causa de todo el sufrimiento del que ninguna persona puede quedar exenta. Entonces proclamó con énfasis que la causa básica de todo sufrimiento es la inconsciencia o ignorancia.
La solución a nuestros problemas espirituales reside, por tanto, en mirar dentro de nosotros mismos y tomar conciencia de cuál es el fondo del problema. Un entendimiento meramente intelectual del origen dependiente no es suficiente para lograr el Despertar. Tenemos que cambiar nuestro punto de vista para que lleguemos a ver y responder al mundo en el contexto de la interdependencia.
Se dice que las enseñanzas en el primer discurso sobre el dharma que sostuvo el Buda Sakyamuni después de lograr el Despertar, versaron sobre el Camino Medio, las Cuatro Nobles Verdades y el Camino óctuple.
Enseñó primero el Camino Medio, rechazando como insensata la costumbre humana de buscar sólo el placer. Por otra parte, también sostuvo que lo opuesto, la práctica ascética extrema, tampoco aportaba ningún beneficio. Rechazó ambos extremos y recomendó el Camino Medio entre ambos. Luego, sólo entonces, enseñó las Cuatro Nobles Verdades.
Las Cuatro Nobles Verdades
1. El Verdadero Aspecto de la Vida
El Buda Sakyamuni tenía una visión muy sincera de la vida. Se daba cuenta de que, aunque en la superficie todo pareciera estar bien, en realidad la vida estaba inevitablemente conectada con el sufrimiento. A los «cuatro tipos de sufrimiento» iniciales (nacimiento, vejez, enfermedad y muerte) añadió los siguientes para llegar a los «ocho tipos de sufrimiento»:
- Separarse de las personas a las que amamos
- Tener que asociarse con quienes nos disgustan
- No poder adquirir lo que deseamos
- Apego a los cinco agregados3 elementales.
Todos estos sufrimientos causan agonía hoy en día, igual que siempre lo han hecho a través de la historia de la humanidad. No hay nada que podamos hacer al respecto.
Esta «yerdad del sufrimiento» no es sólo una manera de ver la vida; más bien, es la verdad de la vida misma. No puede ser ignorada, no importa cuánto nos esforcemos por intentarlo. Aun cuando sintamos un gozo por algo, ese gozo no continúa para siempre y las cosas no siempre suceden como las planeamos. Así es la naturaleza de la vida.
2. La Verdad de la Causa del Sufrimiento
Así como, en el tratamiento adecuado de una enfermedad, primero determinamos su causa y luego tomamos las medidas apropiadas, así también primero debemos determinar la causa del sufrimiento para poder resolverlo.
El Buda Sakyamuni enseñó que la causa básica de nuestro sufrimiento es nuestro bonno—nuestras pasiones básicas o deseos mundanos. A menudo se refiere uno al bonno como las «pasiones ciegas.» Se llaman «ciegas» porque, aunque veamos frecuentemente estas pasiones en los demás y pensemos que las entendemos, lo más frecuente es que no las veamos en nosotros mismos.
Así permanecemos ciegos a la causa de nuestro propio sufrimiento. Nuestros bonno son innumerables, pero los que nos dan los mayores problemas son la codicia, la ira y la inconsciencia.
¿Qué tanto sufrimiento nos causamos nosotros mismos por nuestra codicia, y en qué medida provocamos la angustia de nuestras familias amigos como resultado de ella? ¿Hasta qué punto, por nuestros comportamientos iracundos, hacemos que las condiciones de nuestras sociedades se vuelvan insostenibles? ¿Qué tanto esfuerzo hemos desperdiciado en cosas que no traen beneficio alguno, por nuestra falta de conciencia de lo que es razonable y apropiado?
Cuando buscamos la raíz de nuestra codicia, ira e inconsciencia, llegamos a nuestro egotismo u obstinación. Haciendo que todas nuestras decisiones se basen en nuestra orientación egocéntrica, e intentando que todo suceda exactamente de acuerdo con nuestros deseos, así es como llegamos al fondo de las cosas.
Así es como el Buda Sakyamuni clarificó la causa de nuestro sufrimiento.
3. Trascender el Sufrimiento
Cuando tomamos conciencia de que la causa del sufrimiento es nuestro deseo ciego, vemos que la cesación de ese sufrimiento vendrá renunciando al egoísmo de mente y corazón y buscando el mundo del nirvana.
Nirvana es un término que literalmente significa «apagar con un soplido», como apagamos la llama de un cirio. Se refiere al estado en que los deseos ciegos ya no nos controlan.
Se puede decir que los tres principios básicos del Buda-dharma se encuentran resumidos en las tres siguientes formulaciones, que reflejan los conceptos del origen dependiente y del verdadero aspecto de la vida:
«Todas las cosas condicionadas son impermanentes.» Todas las cosas cambian en relación con las causas y condiciones.
Las cosas fenoménicas existen sólo por las condiciones, por lo tanto, no tienen sustancia.» Nada existe en forma independiente o estática.
«El Nirvana es la paz.» Si podemos trascender el sufrimiento, podemos vivir sin perturbaciones y con paz mental.
Las tres formulaciones citadas arriba, conocidas como el «sello de las tres leyes», hacen que el Buda-dharma sea lo que es. Si una enseñanza no expresa esas tres leyes, no es un Buda-dharma.
4. El Camino óctuple
Trascender el ego—la fuente de nuestro sufrimiento—, esa es la meta última del Buda-dharma. El Buda Sakyamuni enseñó que el modo de trascenderlo era siguiendo el Camino Octuple, que consiste de:
- Visión correcta4
- Pensamiento correcto
- Palabras correctas
- Conducta correcta
- Medios de Existencia correctos
- Esfuerzo correcto
- Atención correcta
- Meditación correcta
Este Camino óctuple se desarrolla ulteriormente, agrupándolo bajo tres tipos de aprendizaje: sila (ética y comportamiento budista), simadhi (meditación, concentración) y prajna (sabiduría superior).
Se considera que éstos abarcan todos los aspectos de la doctrina y práctica budista.
En la tradición Mahayana, el Camino óctuple se sintetiza en los seis tipos de práctica por los que un bodhisattva alcanza la budeidad», que son: dana (acto de dar, generosidad), sila (ética y comportamiento), ksanti (perseverancia), virya (diligencia), dhyana (meditación) y prajna (sabiduría superior).
Se considera que estas prácticas fijan la norma a seguir en el Camino Budista.
Desarrollo de la Enseñanza
Compilación de las Sutras
Cuando el Buda Sakyamuni estaba por entrar al nirvana, los humanos y los animales, insectos, árboles y todos los seres vivientes se entristecieron. En esos momentos dijo a sus discípulos:
A partir de este día, confien en el dharma, no en la gente que lo ensefia. Aténganse al significado, no a las palabras. Confien en la sabiduría, no en el funcionamiento de la mente. Confien en las Sutras que expresan totalmente el significado, no en aquéllas que no lo hacen.»
El discípulo Mahakasyapa, consideró cuidadosamente las últimas palabras del Buda Sakyamuni. Después de que pasó algún tiempo de haber fallecido el Buda, le nació el deseo de que las enseñanzas se organizaran sistemáticamente, a fin de que no surgieran malos entendidos. Sugirió esta idea a otros discípulos e impulsó la formación de un consejo budista que se dedicara a la compilación de las palabras del Buda en lo que hoy conocemos como las Sutras.
La persona que inició este gran proyecto y proporcionó los medios para su ejecución no fue otro que el Príncipe (después Rey) Aj atasatru. Fue él la persona que había matado a su propio padre y había encarcelado a su madre, para usurpar el trono para sí mismo, incluso comprometiendo la vida del Buda Sakyamuni.
En múltiples ocasiones se han llevado a cabo consejos para determinar la ortodoxia de la enseñanza. Las palabras del Buda Sakyamuni, que habían sido guardadas en la memoria de sus discípulos, fueron consignadas por escrito en esos consejos y conforman la «Gran Casa del Tesoro de las Sutras», que así ha llegado a ser su legado precioso a la humanidad.
Basándose en esas Sutras, los discípulos difundieron el Dharma en la India y más allá.
La Tradición Mahayana y el Camino de la Tierra Pura
La enseñanza del Buda-dharma que comenzó en la India se extendió a otros países en dos direcciones básicas.
Uno fue a los países tropicales de Sri Lanka (Ceilán), Myanmar (Birmania) y Tailandia. El otro fue sobre los Montes de Pamir (actual Tadzhikistán), es decir, de la así llamada región occidental a las zonas más templadas, como China.
Al mismo tiempo que el Budismo se transmitía a estas otras regiones. La tradición budista Mahayana seguía ganando ascendencia.
En vez de seguir estrechamente sólo el modelo monástico Hinayana establecido por el Buda Sakyamuni, la tradición Mahayana busca el mismo despertar, pero desde un punto de vista mucho más amplio. Es una enseñanza en que todos los seres «sentientes» (que sienten) pueden participar en buscar la liberación de las ataduras de la ilusión y sufrimiento.
La tradición Mahayana se arraigó primariamente en países templaos y fue gracias a los grandes esfuerzos de los monjes Mahayana, como Hsuan-tsang, que se introdujeron algunas Sufras a China y fueron traducidas al chino. En el siglo VI de la era moderna, la enseñanza llegó al Japón.
Durante este período, las enseñanzas se ampliaron y profundizaron y echaron raíces en las mentes y los corazones de las personas a las que tocaban. Hay muchas maneras de entender la tradición Mahayana. Basándonos en los escritos del bodhisattva de la India, Nagarjuna, hay un camino difícil y uno fácil. El camino difícil requiere que el practicante dependa sólo de sí mismo. En cambio, en el camino fácil, el practicante depende de la asistencia de la compasión del Buda. Estos dos caminos a veces se conocen como el Camino de los Sabios y el Camino de la Tierra Pura. El camino de atenerse a la asistencia de :a compasión del Buda se sigue en muchas diferentes escuelas del Mahayana en el Tibet, China y Japón, entre otros.
Los seguidores del Mahayana se dedican a liberar a to1os los seres sentientes.» Para llevar esto a cabo siguen el camino del bodhisattva ; eventualmente se convierten en Budas. El camino del bodhisattva a sido dividido en diez etapas. Sin embargo, sólo a partir de la octava etapa se logra suficiente sabiduría superior y compasión para poder evitar recaer a niveles inferiores. Así la tradición pone mucho énfasis en llegar a esa octava etapa, de la que ya no hay retroceso, también llamada la etapa de la seguridad.
Llegar a la octava etapa por el camino difícil requiere millones de vidas en las que se practique el Mahayana. Sin embargo, confiándose a la actividad compasiva del Buda, se puede llegar a la octava etapa rápidamente. Se dice que en la octava etapa, uno puede recibir las enseñanzas de Budas, que son de tal perfección que nos impulsan a seguir progresando en nuestro camino hacia la budeidad plena.
Entre las muchas otras razones por las que la tradición Jodo Shinshu se enfoca en el Buda Amida y su Tierra Pura, está la convicción de que su compasión es inmensa y de que su Tierra Pura es superior. Sabemos de Amida por las enseñanzas de Sakyamuni y de los grandes maestros que, a través de sus prácticas, han experimentado la realidad de Amida.
Si pudiéramos encontrarnos con Sakyamuni ahora mismo, quizás recibiríamos una enseñanza perfectamente adecuada a nuestra disposición mental. Sin embargo, aunque nos dejó muchas enseñanzas maravillosas, porque vivimos ahora una realidad muy distante a la de su tiempo, quizás no resulte fácil comprender el verdadero significado de sus enseñanzas. Por mucho que nos esforcemos, es muy difícil llegar al estado de actuar realmente en beneficio nuestro y de los demás, sin mezclar el veneno de centrarnos en nosotros mismos en todo lo que hacemos. Eso es precisamente lo que Shinran Shonin, el fundador de la enseñanza Jodo Shinshu llegó a entender después de muchos años de estudio y práctica. Comprendió que, aun después de tantas acciones enérgicas, no podía evitar introducir ese veneno, mezclándolo en todos sus esfuerzos, así que abandonó el camino dificil y empezó a recorrer el camino fácil, enteramente confiándose al voto canpivc5 del Buda Amida de liberar a todos los seres.
El Camino de la Tierra Pura se desarrolló como resultado de ensayos y de profundas reflexiones. Lo que emergió fue el reconocimiento de que, para la mayoría, el único camino para llegar al Despertar era confiándose al Voto del Buda Amida. Más aún, es a causa de nuestro nacimiento en la Tierra Pura que alcanzamos el Despertar y la Budeidad. Ya que nuestro Despertar depende completamente de la actividad del Buda Amida, se conoce también como «El Camino de la Práctica Fácil.» El poder de este voto no descansará mientras un solo individuo permanezca sin despertar.
Aun cuando parezcan diferir las rutas seguidas por el Camino de los Sabios y el Camino de la Tierra Pura, no hay diferencia en cuanto a su meta de despertarnos de la ilusión y permitirnos llegar a ser Budas. El Camino de la Tierra Pura es fiel al deseo del Buda Sakyamuni de abrir recha para todos los humanos, a fin de lograr el Despertamiento. El poder del Voto Primario o Hongan del Buda Amida de llevar a todos seres «sentientes» al Despertar es fiel al intento original del Buda, especialmente refiriéndose a seres como nosotros, inconscientes y malos, llenos de pasiones ruines.
La enseñanza del Jodo Shinshu, que se debe a Shinran Shonin, hizo q el Camino de la Tierra Pura de la tradición Mahayana alcanzara más alto nivel de desarrollo. El mundialmente famoso erudito bu±5ta, Daisetz T. Suzuki alguna vez escribió, «De toda lo que ha desarrollado el Budismo Mahayana en Asia Oriental, lo más notable es la enseñanza Shin del Budismo de la Tierra Pura.» (Buddha of Infinite hght, p. 22)
Los Siete Maestros
Para que la enseñanza verdadera del Buda Sakyamuni llegara hasta nosotros tuvo que viajar miles de kilómetros mientras que transcurrían 2,5 00 años. En un tiempo en el que no había los medios de transporte y comunicación como los que tenemos hoy en día, se requirieron los ingentes esfuerzos de innumerables monjes y seguidores eminentes. De entre los muchos predecesores con los que estamos en deuda, Shinran Shonin seleccionó s siete individuos eminentes ylos reverenció como los maestros de la enseñanza de la Tierra Pura.
Shinran alabó a estos individuos en obras como el Shoshinge (Himno 6 de la Verdadera Fe) y Koso Wasan (Himnos a los Maestros de la Tierra Pura. Los siete predecesores espirituales son Nagarjuna y Vasubandhu (La India), T’an-luan, Tao-ch’o y Shan-tao (China); finalmente, Genshin y Honen (Japón).
Todos ellos escribieron muchas obras que ayudaron a desarrollar las enseñanzas del Camino de la Tierra Pura. Entre ellos, el último, Honen Shonin personalmente introdujo a Shinran en el Camino del Nembutsu. Más adelante se darán más detalles acerca de Honen y Shinran, pero sin duda alguna, el encuentro de estas dos personas fue un evento sobresaliente que hizo época en la historia del Budismo en el Japón.
El Príncipe Shotoku y el Buda-dharma en el Japón
El Buda-dharma se estableció por primera vez en el Japón por el Príncipe Shotoku (5 74-622). Shinran lo consideró como el «Líder Espiritual del Japón.» Además, con frecuencia se le refiere como «El Padre del Budismo en el Japón.» Este es el epíteto más alto posible. Adicionalmente, se le considera ser una manifestación del Bodhisattva Avalokitesvara (Kannon Bosatsu), que posteriormente llegaría a ser tan importante para Shinran.
El Príncipe Shotoku era un hombre de muchos talentos. Influyó tanto en los asuntos internos del Japón como en sus relaciones exteriores. Además, desempeñó un papel instrumental en la conformación de la cultura japonesa. Todos estos logros se desarrollaron en forma natural de su comprensión del Buda-dharma. Se dice que, cuando tenía que tomar una decisión gubernamental importante o debía presidir algún juicio, comenzaba con la recitación de una Sufra, o entraba en un estado meditativo.
Desafortunadamente, el Buda-dharma estuvo sujeto a muchos malentendidos en tiempos del Príncipe Shotoku. La mayoría de la gente pensaba que involucraba el culto a un dios extraño de algún país exótico o que era un modo de invocar a los dioses para producir buenas cosechas o evitar epidemias. Era una época en que casi nadie en el Japón consideraba al Buda-dharma como lo hacía el Príncipe Shotoku—, que era una enseñanza que permitiría a la gente comprender lo que en realidad eran y que daría una dirección a sus vidas.
Durante el Período Nara de la historia japonesa (7 10-794), el Emperador Shomu y el clan Fujiwara construyeron templos como el Todaiji y el Kofukuji y se comenzó a formar a monjes budistas que posteriormente oficiaran en ellos. Los templos que se construyeron durante ese tiempo se localizaron primariamente en áreas con grandes poblaciones y se construyeron en nombre del país o para el beneficio de la nobleza.
Por esa razón, cuando la capital del Japón se traslado a Kyoto, dos monjes, Saicho y Kukai, construyeron dojos en el Monte Hiei y en el Monte Koya, respectivamente, en donde pudieran ejercer sus prácticas budistas. En especial, Dengyo Daishi Saicho construyó el Templo Enryakuji en el Monte Hiei, con vista a la nueva ciudad capital de Kyoto, a fin de formar a monjes budistas que pudieran «iluminar un rincón (del Japón).»
El monte Hiei llegó a ser el área básica para la práctica religiosa budista y muchos líderes budistas sobresalientes fueron entrenados allí. Sin embargo, la disciplina que se requería era muy estricta y sólo pocas gentes podían superar el entrenamiento riguroso.
Como se mencionó antes, el Príncipe Shotoku tenía un muy buen entendimiento del Buda-dharma. Desafortunadamente no fue así con los líderes del gobierno que lo siguieron. Entre la gente común en el Japón, el Budismo experimentó un crecimiento lento durante los Períodos de Nara y Heian (Siglos VIII-XII). No fue nada como la explosión repentina de crecimiento que se vivió en el Período Kamakura (1185-1333). En los períodos anteriores claramente el enfoque era hacia los miembros de la elite social, mientras que en el período posterior el acento se desplazó para ser incluyente de todos.
Desde los tiempos tumultuosos del final del Período Heian hasta el Período Damakura, monjes sobresalientes como Honen, Shinran, Dogen y Nichiren estudiaron y se formaron en el Monte Hiei. Sin embargo, todos ellos sintieron que algo estaba faltando y eventualmente, todos dejaron el Monte para difundir su entendimiento del Buda-dharma en la población
De estos monjes sobresalientes, Honen y Shinran seleccionaron el Nembutsu (que se explicará más adelante) ylo consideraron como un punto central para el nacimiento en la Tierra Pura, mientras que otras escuelas budistas lo consideraban sólo como una práctica auxiliar. El concepto de «nacimiento en la Tierra Pura» es una metáfora para la meta final de todos los budistas de lograr el Despertar y la Budeidad. Así comenzó el proceso de establecer la enseñanza de la Tierra Pura como una escuela budista independiente y un camino en el que todos pudieran encontrarse con el dharma.
Muchos dójos llegaron a ser accesibles a la gente común en áreas muy populosas. La nueva enseñanza del Buda-dharma que rompió con la autoridad nacional durante el Período Kamakura, finalmente llegó a ser significativa para la persona común y así pudo penetrar en todos los rincones del Japón. Posteriormente, esta enseñanza budista cruzaría los mares y llegaría al mundo occidental.
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