CAPÍTULO XIII

CAPÍTULO XIII

Hay personas que dicen que, por más misterioso que sea el Voto Original de Amida, el no temer el mal sería envanecerse del Voto Original y aquellos que así lo hicieran no conseguirían el Nacimiento.

Tal opinión revela duda del Voto Original y desconocimiento del condicionamiento Kármico(l) del bien y del mal.

Las buenas intenciones surgen cuando hay buenos condicionamientos Kármicos, y las malas en cuanto al pensamiento y acción ocurren cuando hay un mal Karma.

El extinto Maestro dijo que debemos darnos cuenta de que el más insignificante pecado que cometemos, ya sea tan pequeño que pueda estar en la punta de un pelo de conejo o de la oveja, depende del condicionamiento Kármico.

En cierta ocasión el Maestro me preguntó:

—Yui-en, ¿tú crees todo lo que te digo?

—Así es—respondí yo.

—Entonces, ¿ seguro que no dejarás de actuar de acuerdo con mis palabras ?—insistió él.

—Con seguridad que no—contesté respetuosamente.

—Ah!, si es así, mata a mil personas y con esto, tu Nacimiento estará garantizado—dijo él.

Entonces le contesté:

—Aunque el Maestro me diga tal cosa, no tengo la capacidad de matar ni a una sola persona.

Escuchando mis palabras el Maestro comentó:

— Ah! Entonces, ¿por qué me prometiste obrar ahora mismo de acuerdo con mis palabras? ¿Comprendiste ahora? Si fueses capaz de actuar conforme a tu voluntad en cualquier circunstancia, seguro que no dejarías de ir a matar a mil personas, si de eso depende tu salvación. Pero como no tienes un acondicionamiento Kármico que permita matar a una sola persona, no estás dispuesto a hacerlo. No pienses que dejaste de matar por tener un buen corazón. Puede surgir una situación en la que, a pesar de que no quieras matar a nadie, llegues a matar a cien o mil personas.

Con estas palabras el Maestro quiso mostrar que cuando conceptuamos nuestro corazón como bueno o malo, nos hemos olvidado de que en realidad somos salvados, gracias al Misterio del Voto.

En otros tiempos, hubo una persona que llevada por la opinión errónea, afirmó que, ya que el objetivo del Voto es el de salvar a aquellos que practican el mal, debemos practicar el mal a propósito, como una actividad necesaria para el Nacimiento.

Al escuchar esa mala voz que corre, el Maestro afirma dirigiéndole una carta:

—No debemos, por el hecho de existir el remedio, ir a tomar el veneno a propósito.

Habló de esta manera para eliminar el apego a esa opinión errónea. De ninguna manera debemos concluir de ahí que el mal es el obstáculo de la salvación.

Si únicamente aquellos que pueden observar los Preceptos(2) estarían en condiciones de creer en el Voto Original, ¿cómo sería posible liberarnos de la repetición de los nacimientos y de las muertes?

Las personas viles como nosotros, sólo podemos vivir realmente confiadas gracias al encuentro con el Voto Original.

Sin embargo, por más que intentemos practicar el mal, si no poseemos el mal Kármico en nosotros, no lo podemos conseguir.

Además el Maestro dijo:

—Aquellos que lanzan redes en el mar y en los ríos y viven de la pesca, aquellos que viven de la caza de jabalíes y pájaros en las montañas(3), aquellos que viven del comercio y aquellos que viven de la agricultura, son igualmente seres humanos que dependen de los acondicionamientos Kármicos. Los hombres son capaces de cometer cualquier acción ya que son impulsados por el Karma adecuado.

Sin embargo, actualmente existen personas que actúan como si fuesen legítimos creyentes en busca del Nacimiento y proclaman que sólo los buenos pueden practicar el Nembutsu.

Hay también personas que colocan carteles en las puertas de las casas de reuniones(4), prohibiendo la entrada de los que cometieron tales o cuales acciones. Aparentan de esa manera ser practicantes del Budismo diligentes e ilustrados, pero su corazón está lleno de falsedades e hipocresías.

Los que envaneciéndose del Voto cometen malas acciones, lo hacen también impulsados por su condicionamiento Kármico.

En definitiva, la Fe en el Poder Externo consiste en confiar exclusivamente en el Voto Original, dejando todo bien y todo mal por cuenta del Karma acumulado anteriormente.

En el “Yuishin-Sho”(5) está escrito lo siguiente:

—Acaso sois capaces de medir el poder de Buda, como para poder afirmar que aquellos que tienen un mal Karma no serán salvados?

En resumida cuenta, es la tendencia de vivir plenamente confiados en el Voto Original, la que nos lleva a la firme Fe en el Poder Externo.

Si tuviéramos que creer en el Voto Original después de haber extinguido el mal Karma y las pasiones ciegas, entonces sí que ahí no habría más envanecimiento del Voto Original, pero en tal caso, habiendo eliminado todas las pasiones ciegas, el hombre estaría ya convertido en Buda.

El Voto en el que Amida meditó durante cinco Kalpas(6), sería entonces completamente innecesario para el hombre convertido en Buda.

Aquellos mismos que advierten contra el envanecimiento del

Voto, también están llenos de pasiones ciegas e impurezas.

¿ Su actitud no será también un envanecimiento del Voto?

¿ Cuáles serán las malas acciones que representan el envanecimiento del Voto y cuáles las que no representan?

Tales distinciones, en definitiva, sólo revelan superficialidades.


(1) Traducimos por “condicionamiento Kármico” a la expresión “shukugo”, uno de los términos del vocabulario de “Tannisho”. Karma o Karman es un término sánscrito que significa “acción”, “actividad”. Según el Budismo y la mayor parte de las doctrinas indianas, nuestra situación actual de felicidad o desdicha es condicionada por el Karma o la sama de actividades buenas o malas que efectuamos en el pasado, en esta misma vida o en las vidas anteriores. El Karma tiene en cuenta las actividades de la mente (pensamiento), de la boca (palabra) y del cuerpo (acción). De la misma manera, nuestra condición futura será determinada por el Karma que acumulamos en el presente. Shinran muestra el carácter contingente y relativo del ser humano, cuya conducta necesariamente será también contingente y relativa. No podemos exigir del hombre la práctica del bien absoluto ni condenarlo por practicar el mal, porque todo bien o mal que practica está en última instancia dependiendo de su condicionamiento Kármico. Para Shinran, el auto-análisis en término de condicionamiento Kármico nos lleva a reconocer nuestra flaqueza, nuestra impotencia y nuestra ignorancia. Sin embargo, tal análisis no nos debe llevar a la desesperación, pues, cuanto mayor es nuestra flaqueza, tanto mayor será la Compasión que Amida derrama sobre nosotros a través de su Voto Original. En lenguaje actual, diríamos que el condicionamiento kármico es la suma de todos los factores de la naturaleza histórica, socio-cultural, biológica y genética que está por detrás de las acciones de cada individuo, que por eso mismo serán relativas y condicionales.

(2) Desde los tiempos de Buda Shaka-Muni la Comunidad Monástica fundada por él regula su vida por una serie de preceptos instituídos por el Fundador y modificados a través de los tiempos conforme a las contingencias históricas. Los preceptos varían en número y contenido conforme a la época, el país y la escuela budista considerada. Los preceptos comunes a todas las escuelas de todas las épocas que deben ser observados tanto por los monjes como por los legos, son los llamados CINCO PRECEPTOS BASICOS (Panca Silla), a saber:

  1. No matar ningún ser vivo
  2. No robar
  3. No tener relaciones sexuales (para los monjes)
    No tener relaciones sexuales ilícitas (para los legos)
  4. No mentir
  5. No tomar bebidas alcohólicas (otra versión establece: no aceptar doctrinas erróneas)

El movimiento de Shinran que representa una corriente toda especial dentro de la historia del Budismo, coloca totalmente de lado la cuestión de los Preceptos, tanto para los monjes, cuanto para los legos, por las razones expuestas en el presente capítulo de “Tannisho”, o bien como por las que fueron expuestas en el capítulo III del mismo.

(3) La pesca y la caza se consideraban como actividades maléficas por el Budismo por violar el primer precepto que reclama el respeto a todos los seres vivos.

(4) Shinran, como apóstol del Budismo popular, nunca se interesó por la construcción de templos grandiosos en el estilo del antiguo Budismo Monástico, asociado a la clase dominante. Aconsejaba a los fieles a construir simples casas de reuniones apenas un poco mayores que las residencias comunes de la gente del campo. Al contrario de las suntuosas imágenes doradas de los antiguos templos, un simple papel donde estaba escrito el nombre de Amida constituía el objeto de veneración de los fieles.

(5) “Nota sobre la Fe Pura”, antología de palabras de Seikaku (1167— 1235), citada mucho por Shinran.

(6) Según la tradición relatada en los textos Amidistas, Amida estableció su Voto Salvador a través de una profunda meditación que duró cinco Kalpas, o sea, cinco ciclos cósmicos.

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