CAPÍTULO V

CAPÍTULO V

A través de la historia del desarrollo del Budismo de la Tierra Pura en la India, China y Japón, la recitación del sagrado Nombre de Amida ha sido la practica esencial para lograr el nacimiento en la Tierra Pura. Esta práctica conocida como ‘nienfo’ en chino, ‘lmddha-amusmrti’ en sánscrito y ‘nembutsu’ en japonés, consiste en repetir la fórmula de seis caracteres: na-mo-o-mi-t’o-fo en chino o namu amida butsu en japonés. Esta fórmula literalmente significa ‘Adoración del Buda Amida’ o ‘Me refugio en el Buda Amida.’ En la Sutra de la Contemplación, después de trece visualizaciones, se distinguen nueve grados de aspirantes, de acuerdo con sus logros morales y religiosos y la gravedad de las transgresiones que hayan cometido. En los grados más bajos, o sea, de quienes hayan cometido ofensas graves, el Buda recomienda la recitación del Nombre de Amida. De acuerdo con la ley del karma, estos malhechores estarían destinados al infierno, pero su karma malo se anula por el mérito del Nembutsu que repiten, y así pueden nacer en la Tierra Pura.

La exclusiva en la Sutra de Amida, la más corta de las tres escrituras de la Tierra Pura, en que se afirma que, mediante la repetición de todo corazón durante uno a siete días del Nombre del Buda Amida, se puede alcanzar el nacimiento en la Tierra Pura. De mayor importancia es que el decimoctavo Voto, que promete la salvación a todos los seres y presenta al Nembutsu, junto con la fe profunda, como la práctica esencial que conduce al nacimiento en la Tierra Pura.

Comparada con la práctica meditativa centrada en la visualización de Amida y de su Tierra Pura, el Nembutsu repetitivo es una práctica sencilla que todo mundo puede realizar en cualquier lugar y cuando sea. Sin embargo, esa facilidad no quiere decir que el Nembutsu sea de una calidad más pobre o que le corresponda un mérito menor. Todos los Maestros de la Tierra Pura en el pasado, comenzando con Nagarjuna de la India, hasta Shan-tao en China y Honen en el Japón otorgaron una gran importancia a la recitación del Nembutsu. Se atribuye a Shan-tao (613-681) de la Dinastía T’ang en China el haber visualizado exitosamente la Tierra Pura y, basándose en esta experiencia, escribió un comentario extenso sobre la Sutra de la Contemplación y otras obras, en que explicaba el método de meditación y su fundamento doctrinal. Sin embargo, el sistema que practicaba se centraba en la recitación del Nembutsu, mientras que las otras prácticas, incluyendo la meditación sobre Amida, sólo servían como auxiliares. Se dice que el maestro de Shan-tao, Taoch’o (562-645), entonaba el Nembutsu hasta setenta mil veces al día. El mismo Shan-tao se dedicó a la práctica constante del Nembutsu. Su enseñanza del Nembutsu se difundió a todo lo largo y ancho del país y fue heredada por Honen (1133-1212) del Japón, quien fundó la secta Jodo basándose en la enseñanza de que la practica exclusiva del Nembutsu bastaba por sí misma para causar el nacimiento en la Tierra Pura. Los discípulos de Honen, al seguir la práctica del Nembutsu, desarrollaron la teoría y las bases doctrínales de la enseñanza del maestro. Entre estos discípulos se encontraba Shinran.

En el Japón, antes de que Honen fundara la secta Jodo, el Nembutsu ya se había difundido ampliamente, incluso entre la nobleza, debido en gran parte a los esfuerzos de Genshin (942-1017) y de otros maestros, así como los de los sabios del Nembutsu en Koya (9 03- 972). Genshin es particularmente bien conocido, en especial como el autor de Ojoyoshu (“Colección de Pasajes Esenciales Respecto al Nacimiento en la Tierra Pura”.) En esta obra describe detalles del sufrimiento en los reinos malos del Samsara y aquellos de placer y felicidad en la Tierra Pura de Amida, y nos anima a esforzarnos para nacer allí. Genshin también formó una sociedad para practicar el Nembutsu juntos en un día fijo del mes. El Regente Fujiwara Michinaga (966-1027) fue uno de los que murieron deteniendo en la mano un haz de hilos de cinco colores, mientras que el otro extremo estaba atado a con Amida en mente mientras recitan el Nembutsu, serán recibidos por él en compañía de los sabios, quienes lo acompañarán a la Tierra Pura. Se pensaba que los hilos de cinco colores asegurarían que Amida vendría a dar la bienvenida al que moría.

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