CAPÍTULO IX

CAPÍTULO IX

A menudo se compara a Shinran con Martín Lutero (1483-1546) y se le describe como un renovador del Budismo de un modo muy semejante a como se considera a Lutero en el cristianismo. Shinran, sin embargo, no se levantó en un desafío abierto frente a la autoridad eclesiástica ni intentó iniciar un nuevo movimiento. Como Honen y otros maestros de la Tierra Pura, la preocupación inmediata de Shinran era la de su propia salvación, que se llevaría a cabo plenamente en la Tierra Pura. A este respecto, su enfoque puede describirse como ‘centrado en sí mismo’ y ‘enfocado al otro mundo.’
Pero debemos notar que el estar centrado en sí mismo no significó para él ser egoísta y que su orientación al otro mundo no debe interpretarse como una especie de escapismo o pesimismo. Esto, en virtud de que por la aceptación de la Compasión de Amida, descubrió relaciones kármicas estrechas con los demás seres vivientes. Además, comprendió que, después de trascender de este mundo, es decir, después de ir a la Tierra Pura, podría regresar a salvar a los demás seres cuando lo deseara.

La reflexión sobre sí mismo y su comprensión profunda de la ley de salvación de Amida produjeron una reversión completa de los puntos de vista basados en el sentido común de los conceptos más extendidos en sus prácticas llevadas a cabo según el método prescrito. Cada vez que las especulaciones metafísicas o análisis teóricos se hacen demasiado complejos y amenazan la vida de espiritualidad, podemos volver a la meditación, a fin de remediar esta tendencia. Sin embargo, la meditación no siempre es efectiva. En épocas, como la nuestra, alejadas del tiempo del Buda, son muy escasos los buenos maestros de meditación. Incluso, si se llegara a encontrar a alguno, sería difícil seguir el método prescrito por él durante mucho tiempo. La meditación sobre Amida y su Tierra Pura son más fáciles que el Zen, ya que tenemos objetos de concentración y también porque podemos contar con el poder espiritual de Amida (adhisthana), que nos ayuda a llevar a cabo la meditación.

Honen no pudo lograr la salvación por medio de las prácticas Tendai que llevó a cabo en el Monte Hiei por muchos años y Shinran también practicó esa misma meditación por veinte años, sin tener ningún éxito. Honen encontro el camino de la salvación en la enseñanza del Nembutsu que exponía Shan-tao de T’ang, China, y luego renunció a todas las demás practicas Budistas. La conversión al Nembutsu se acompañó de una conciencia profunda de que no podría lograr su salvación por su poder propio. Cayó en la cuenta de que el poder de Amida operaba detrás del Nembutsu. Basado en este descubrimiento, reinterpretó todas las enseñanzas del Buda y consideró al Nembutsu como superior a todas las demás prácticas o la Ley que el Buda captó hace unos veinticinco siglos es como esa tierra. Primero enseñó, de un modo quizá algo primitivo, a escarbarla y horadarla y un método para procesar las materias primas obtenidas. El término ‘Dharma,’ que acabo de traducir como ‘ley’, había sido ampliamente utilizado en la India desde los primeros años. El Buda utilizó el mismo término para la verdad que había descubierto, pero en la teoría y práctica que quería implantar, no utilizó este término con la misma connotación que tenía en la tradición hindi. Le dio nuevas dimensiones de significado y lo invistió con connotaciones que alcanzarían su revelación plena sólo siglos después, cuando el Mahayana surgió en la India. Desde el punto de vista Mahayana, el Dharma del Buda debe ser reinterpretado una y otra vez con sabiduría y observaciones profundas, a medida que cambian las circunstancias históricas, geográficas y sociales.

Es necesario enfatizar que toda reinterpretación en el Budismo debe estar estrechamente ligada a la meditación. Una reinterpretación puramente intelectual no llega muy lejos. Desde el principio de su historia, el Budismo ha derivado su espiritualidad y metafísica trascendente de la experiencia de la meditación. Esto se aplica no sólo al Mahayana en su conjunto, sino también al Budismo de la Tierra Pura. Como hemos visto, a partir de la Sutra de la Contemplación, se puede visualizar al Buda Amida trascendente y a su Tierra Pura, si uno tiene éxito en sus prácticas llevadas a cabo según el método prescrito. Cada vez que las especulaciones metafísicas o análisis en el Budismo. En el texto ms popular del Shin, el Tannisho, (“Notas Lamentando los Puntos de Vista Divergentes”), se citan las palabras de Shinran:

“Aun una persona buena nace en la Tierra Pura, cu.nto más fdilmente una persona mala! Sin embargo, generalmente la gente dice, ¡Aun una persona mala nace en la Tierra Pura, ¡cuánto más fácil, una persona buena!’ A primera vista este punto de vista parece razonable, pero es contrario a la intención del Voto Original del Poder-de-Otro.” (capítulo 3)

El Buda nos enseña que podemos alcanzar estados espirituales ms altos mediante el bien moral y cultivando la sabiduría a través de la meditación. Si no podemos hacer ningún bien, estaremos destinados a estados de existencia más bajos en los que tendremos que soportar el sufrimiento como retribución de nuestros actos malos. Aunque Shinran en realidad era capaz de realizar actos moralmente buenos, su ojo perspicaz penetró la gran masa de karma malo en su reino inconsciente y así pudo reconocer todos los actos enraizados en el karma malo. Se dio cuenta de que él era malo, sin esperanza, y que no poseía un acopio de méritos en que pudiera confiar para lograr la salvación por su propio poder. El Tannisho cita sus palabras como sigue:

“Ya que soy incapaz de realizar cualquier práctica, el infierno sería definitivamente mi residencia.” (Capítulo 2)

teóricos se hacen demasiado complejos y amenazan la de poder la tomaba como prueba segura de que había sido salvado por Amida. Al recibir por la Fe el mérito, la sabiduría y poder ilimitados de Amida se sentía capaz de entregarse a Amida, sin atenerse a su propio poder y acopio de méritos, mismos que consideraba muy limitados.

La reinterpretación que Shinran realizó de las enseñanzas Budistas nacía de su experiencia de confiar completamente en el Poder de Amida, que se llama ‘el Poder-de-Otro.’ Dividió al Budismo en dos: la enseñanza del Poder-de-Otro y las enseñanzas del poder-propio. El Shin se basa enteramente el Poder-de-Otro, mientras que los otros caminos del Budismo se basan en los esfuerzos de cada cual. Shinran ni siquiera fomentaba la práctica del Nembutsu. Para Shan-tao y Honen, el Nembutsu era la práctica que debía llevarse a cabo con los esfuerzos m.ximos de cada uno. Para Shinran, sólo se requería la actividad salvadora de Amida, que se debía recibir con sinceridad de corazón y una fe profunda. Estafe también es un don gratuito de Amida.

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