CAPÍTULO III
CAPÍTULO III
Antes de que examinemos el contenido de las tres Sutras de la Tierra Pura, se requiere clarificar algunos principios básicos del Budismo. En primer lugar, el principio del karma, que significa ‘acción ‘En el basadas pensamiento hindú, la ley del karma tiene una aceptación generalizada, pero sólo recibe una explicación cabal en el Budismo. De acuerdo con esta ley, la existencia individual se inició en el pasado que no tuvo inicio y llega hasta el presente impulsado por el karma. Seguirá así hasta un futuro indefinido. Sin embargo, la vida de uno no termina con la muerte, sino que se seguirá de otra vida en una forma diferente. Según hayan sido la calidad y la cantidad de nuestros actos morales, se determina nuestro destino futuro. Para expresarlo con sencillez, lo que somos es el resultado de lo que hicimos en el pasado y lo que hacemos ahora dará origen a lo que después seremos. Visto así, en el Budismo no se concibe un dios creador. Nuestro karma, incluyendo nuestros pensamientos y palabras, es el responsable de nuestros estados de existencia.
En segundo lugar, la continuación en la existencia de uno, que se denomina Samsara, se considera dolorosa. Aún cuando se alcance un estado de existencia más alto en los cielos, éste no dura para siempre. Eventualmente será seguido por las miserias de un estado inferior. El Budismo nos enseña el camino para emanciparnos de los ciclos de nacimiento y muerte que es el Samsara. Este estado de emancipación se llama Nirvana.
En tercer lugar, el Budismo no simplemente anima a realizar acciones moralmente buenas. La calidad de esas acciones es importante. Por más que nos en el apego a nosotros mismos, sólo producirán un efecto limitado, que no bastará para alcanzar el Nirvana. Por eso las acciones verdaderamente buenas deben estar libres del apego a sí mismo y sólo pueden llegar a realizarse exitosamente por quien practica una meditación intensa.
En cuarto lugar, está el principio Mahayana del origen dependiente (pratitya-samutpada) y el de la vacuidad (sunyata.) Para decirlo brevemente, todas las cosas tienen una relación mutua y, como tales, carecen de sustancia propia. Basndose en la comprensión de estos principios, el Bodhisattva busca cultivar méritos puros sin apegarse a nada, ni siquiera a su propio ser.
Por último, los méritos puros de amor y compasión obtenidos por acciones llevadas a cabo sin ningún apego a sí mismos pueden manifestarse como los cuerpos gloriosos de los Budas y de sus Tierras Puras. Otros seres pueden también participar de estos méritos. Quienes comparten los méritos puros de los Budas pueden alcanzar rápidamente la emancipación.
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