CAPÍTULO II

CAPÍTULO II

Todos los sistemas doctrinales y prácticos del Budismo de la Tierra Pura están centrados en un Buda específico, llamado Amida, que se cree reside en el paraíso del occidente conocido como la Tierra de la Máxima Felicidad (Sukhavati), más popularmente conocida como la Tierra Pura. ‘Amida’ es la lectura japonesa del chino ‘O-mi-t’o,’ que representa al ‘Amita’ sánscrito, que quiere decir ‘inconmensurable’ o ‘infinito.’ Se interpreta que ‘Amita’ equivale a ‘amita-abha’ (luz infinita) y ‘amita-ayus’ (vida infinita.) Por eso, en Occidente, se conoce más a Amida como Amita-bha, el Buda de la Luz Infinita y también como Amitayus, el Buda de la Vida Infinita.

Amida es el Buda más popular en el Japón, quizás más conocido que el fundador mismo del Budismo, Shakyamuni. Por ser un Buda trascendente, más allá del tiempo y del espacio, Amida salva a quienes tienen una fe sincera en él e invocan su nombre. Envuelve a sus devotos en su Luz y los recibe con gusto en su Tierra de la Máxima Felicidad. En su actividad salvadora lo asisten Bodhisattvas, encabezados por Kannon (Kuan-yin, Avalokitesvara) y Seishi (Shih-chin, Mahasthama-prapta.) En muchos templos en el Japón se encuentran estatuas de Amida, acompañado por estos dos Bodhisattvas.

Hay tres escrituras básicas que tienen su origen en la India y en Asia Central que relatan plenamente la historia del Buda Amida, su actividad salvadora, las manifestaciones gloriosas de la Tierra Pura, su naturaleza esencial y otros temas similares. También describen cómo podemos nacer en la Tierra Pura y alcanzar la iluminación allá.

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